El cuarto truco se refiere a las macetas. Las macetas de plástico oscuro y cerámica se calientan hasta 60-70 grados Celsius al sol, lo que literalmente quema las raíces. Las macetas blancas, de terracota o de cerámica esmaltada son una excelente opción, ya que reflejan el calor. También puedes envolver las macetas con un paño húmedo o apilar una dentro de otra, rellenando el espacio con arena o musgo húmedo. Para las jardineras de balcón, usa espuma o relleno aislante con papel de aluminio. Las macetas dobles con sistema de riego automático también son muy efectivas: un depósito de agua externo no solo nutre la planta, sino que también enfría las raíces por evaporación. En casos extremos, simplemente traslada las macetas al suelo, a la sombra; incluso durante una hora en las horas de más calor, esto ayudará.
El quinto consejo es la pulverización. A diferencia del riego, pulverizar las hojas en climas cálidos es beneficioso si se hace correctamente. Rocíe las plantas con una bruma muy fina solo por la mañana o después del atardecer. Durante el día, como ya mencionamos, las gotitas actúan como lentes. Pero existe otro método: humidificar el aire alrededor de las plantas. Coloque bandejas con guijarros o musgo húmedos junto a las macetas. La evaporación crea un enfriamiento localizado. Para un balcón, puede colgar toallas húmedas en la barandilla. Los helechos, ficus, orquídeas y todas las plantas tropicales agradecerán especialmente la pulverización. Sin embargo, no rocíe las suculentas ni las de hojas vellosas (como las violetas), ya que esto provocará que se pudran.
La sexta técnica consiste en agrupar las plantas. Cuando las plantas se colocan juntas, crean un microclima con mayor humedad y temperaturas más bajas. En la naturaleza, nada crece solo en la estepa. Agrupe las macetas en una sola composición, colocando la planta más grande en el centro y las más pequeñas en los bordes. Si es posible, coloque varios recipientes abiertos con agua (cuencos, cubos) entre ellas. El agua se evaporará lentamente y refrescará el aire. En épocas de calor, una “isla verde” como esta puede tener una temperatura de 3 a 5 grados inferior a la del entorno. Solo asegúrate de que haya circulación de aire entre las hojas, de lo contrario se formará moho.
