Home Ocio Una fiesta para dos: Cómo convertir una velada cualquiera con tu pareja en una aventura

Una fiesta para dos: Cómo convertir una velada cualquiera con tu pareja en una aventura

by cms@editor

Noche de cine con un toque diferente. En lugar de navegar sin rumbo por Netflix, elige las películas con intención. Haz una lista de 10 películas que cada uno quiera ver y ve alternándolas. Crea un ambiente de cine en casa: apaga las luces, corre las cortinas, prepara palomitas (no en el microondas, fríelas en una sartén con mantequilla), compra palomitas de verdad y sirve refrescos en vasos con pajitas. Puedes ir un paso más allá: elige una película ambientada en España (por ejemplo, “Hable con ella” o “Spanglish” de Almodóvar) y comenten los lugares que reconocieron después. O monta una “película muda”: apaga el sonido y pon voz a los diálogos; es increíblemente divertido y liberador.

Para las parejas que disfrutan de un estilo de vida activo, una gran opción es una batalla de baile en casa. Aprendan algunos pasos con tutoriales de YouTube (salsa, bachata, kizomba; todos son originarios de España). Organicen una competencia para ver quién los imita mejor. O simplemente pongan una lista de reproducción de su juventud y bailen como si nadie los viera. Si el espacio lo permite, incluso pueden comprar una luz LED con música de colores o un proyector de cielo estrellado. Bailar alivia la tensión, aumenta la oxitocina y les recuerda el inicio de su relación, cuando no podían dejar de tocarse. Y después de bailar, tomen una ducha juntos, que en sí misma es una extensión de una velada íntima.

Una idea para quienes extrañan la comunicación cara a cara: tarjetas con preguntas. Hay juegos ya hechos como “Tú y yo” o “30 días para la intimidad”, pero también pueden crear los suyos. Escriban preguntas en las tarjetas: “¿Qué cualidad mía valoras más?”, “¿Recuerdas nuestro viaje más divertido?”, “¿Qué querías probar sexualmente pero tenías miedo de sugerir?”, “¿Con qué soñabas de niño/a?”. Siéntense uno frente al otro y túrnense para sacar las cartas. Nada de teléfonos ni distracciones. Se sorprenderán de cuánto pueden aprender sobre la persona con la que llevan años juntos. Esta práctica es especialmente buena para parejas que sienten que sus conversaciones se han reducido a la vida cotidiana y los hijos.

Y por último: no esperen una ocasión especial. Cualquier martes puede ser una ocasión especial. Organicen una “cita a ciegas” en casa: uno sale a pasear al perro o de compras durante una hora, mientras que el otro prepara una sorpresa: reorganiza los muebles, cocina una cena a la luz de las velas, cuelga guirnaldas de luces. Cuando su pareja regrese, entrará en un apartamento nuevo. El elemento sorpresa funciona de maravilla. O intercambien roles: que quien suele cocinar descanse hoy y que el otro se encargue. Aunque no salga perfecto, las risas y los momentos incómodos formarán parte de la velada. Lo principal es recordar que cualquier relación necesita combustible. Y este combustible no se compra con dinero, se crea con atención, tiempo y el deseo de complacerse mutuamente. No lo dejes para el viernes; empieza hoy mismo.

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