El siguiente principio importante es el horizonte de inversión. Cuanto más tiempo planee mantener sus activos, mayor será la probabilidad de obtener una rentabilidad positiva. Históricamente, el mercado bursátil ha crecido una media del 7-10 % anual en dólares o euros, pero esto tiene en cuenta las fluctuaciones. En algunos años, puede haber una caída del 20-30 %, como ocurrió en 2008 o 2020. Sin embargo, si no vende inmediatamente y espera entre 5 y 10 años, el mercado suele recuperarse y volver a crecer. Por lo tanto, no se recomienda invertir a menos de tres años; es mejor invertir en un depósito bancario o bonos. Pero para objetivos como la jubilación o la educación de hijos de entre 15 y 20 años, el horizonte ideal es la inversión a largo plazo. España ofrece atractivos incentivos fiscales para las inversiones a largo plazo, especialmente a través de planes de pensiones.
Un error común entre los principiantes es intentar predecir los movimientos del mercado o “aprovechar el punto más bajo”. Esto se conoce como especulación a corto plazo, e incluso los profesionales rara vez obtienen beneficios con esta estrategia. En su lugar, se recomienda utilizar la estrategia de inversión periódica (DCA). Simplemente se compra el mismo activo por una cantidad fija cada mes, independientemente del precio. Cuando el mercado baja, se compran más acciones por la misma cantidad; cuando sube, se compran menos. Con el tiempo, el precio medio de compra resulta rentable. Esto reduce el estrés emocional e inculca disciplina. En España, esta estrategia es promovida activamente por los robo-advisors: asesores automatizados que distribuyen automáticamente las aportaciones entre diferentes fondos en función del perfil de riesgo del inversor.
¿Qué riesgos debe tener en cuenta un residente español? Principalmente, la inflación. Si su dinero permanece en una cuenta ordinaria con un interés del 0,1% anual, pierde poder adquisitivo cada año (la inflación en la eurozona suele ser del 2-3%). Las inversiones están diseñadas para superar la inflación. El segundo riesgo es el tipo de cambio, si compra acciones estadounidenses en dólares. El tipo de cambio euro-dólar puede fluctuar, lo que afectará a sus resultados. Puede optar por ETF que protejan contra el riesgo cambiario o invertir en activos europeos. El tercer riesgo es el fraude. En España, como en otros lugares, existen supuestos “gurús financieros” que prometen un 50% anual. Evite cualquier oferta que garantice rentabilidades superiores al 10% sin riesgo. Los brókeres y fondos legítimos siempre advierten que los resultados pasados no garantizan rentabilidades futuras.
