Planificar es la clave del equilibrio. El domingo por la noche, dedica 15 minutos a organizar tu semana. Separa tus tareas en laborales y personales. Programa tiempo para hacer ejercicio, reunirte con amigos, cocinar y limpiar. Incluso incluye tiempo para “no hacer nada”: reserva una hora el viernes por la noche solo para ti. Usa marcadores de calendario codificados por colores: trabajo en azul, familia en verde y ocio en amarillo. Ver visualmente que tienes suficiente amarillo y verde reduce el estrés. No intentes meter 50 horas de trabajo en una semana de 40 horas; eso es la receta perfecta para el agotamiento. Es mejor hacer menos, pero mejor.
Contrariamente a la creencia popular, la siesta española rara vez se usa para dormir durante la jornada laboral (excepto quizás en zonas rurales o en el sur durante los periodos más calurosos). Pero puedes convertir tu hora del almuerzo en un remanso de paz. En lugar de comer frente al ordenador, sal a la calle. Camina durante 15 minutos, siéntate en un banco y escucha a los pájaros. Si es posible, toma una siesta reparadora de 20 minutos en una silla o en el coche. Esto aumentará tu productividad por la tarde. O aprovecha la pausa para hacer un poco de ejercicio: España cuenta con numerosos parques con máquinas de ejercicio y cintas de correr. Es importante no malgastar la hora del almuerzo corriendo de compras o navegando por las redes sociales; eso no es relajarse.
Para quienes tienen hijos, encontrar el equilibrio se vuelve aún más difícil. Los colegios españoles suelen terminar entre las 14:00 y las 16:00, y el trabajo finaliza a las 20:00. Se necesitan abuelos, niñeras o actividades extraescolares. No dudes en pedir ayuda. Organiza actividades extraescolares conjuntas con otros padres: un día recoges a todos los niños y los llevas a una actividad, al día siguiente otro padre hace lo mismo. Aprovecha bien tu tiempo después del trabajo: 20 minutos de atención exclusiva a tu hijo (sin el móvil) son más valiosos que dos horas mirando al vacío. Y no olvides que tienes pareja: reserva tu energía para ella. Una cita semanal debería tener la misma prioridad que una reunión de trabajo.
Por último, replantéate tu definición de «éxito». En la cultura española, a menudo se valora más la cantidad de horas trabajadas que los resultados. Pero puedes ser ese tipo de líder que se va puntualmente a las 6 de la tarde porque ya ha cumplido con todo. No dejes que la culpa te obligue a quedarte hasta tarde. Compárate no con el compañero que se queda despierto hasta tarde, sino con la persona que eras ayer.
